Conocemos la realidad de las residencias de mayores en la Comunidad de Madrid

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El jueves 12 de mayo celebramos un acto en la agrupación de PSOE Madrid Centro sobre la discriminación de mayores en las residencias de Madrid durante las primeras semanas de la pandemia de la Covid-19. Participaron Alberto Reyero, exconsejero de Políticas Sociales, Familias e Igualdad de la Comunidad de Madrid; Manuel Rico, Director de investigación de InfoLibre; Sonia Guerra López, Portavoz de Derechos Sociales del Grupo Parlamentario Socialista; Lorena Morales, Portavoz de Políticas Sociales del PSOE en la Asamblea de Madrid y Javier Cordón, de la Plataforma Verdad y Justicia. Introdujo y moderó el debate Mónica Rodríguez Fuente, Secretaria General del PSOE Madrid Centro.

El foco del debate estuvo, como no podía ser de otra manera dado que todos los intervinientes lo siguen denunciando hoy día, en el protocolo «borrador», según la Comunidad de Madrid, por el que 7.291 mayores enfermos murieron en residencias sin ser derivados a ningún centro sanitario ni recibir cuidados paliativos.

La Comunidad de Madrid justificó esa decisión en un supuesto «colapso» en dichos centros. Alberto Reyero recordó que «desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid se negó que hubiera colapso. El 19 de marzo, en una entrevista en 13TV, la Presidenta Isabel Díaz Ayuso dijo que el colapso sanitario era un bulo. Pues bien, el día anterior y el día posterior emitieron unos protocolos precisamente que lo que hacían era combatir ese colapso». Según Reyero, «eso provocó una situación absolutamente terrible en las residencias».

Manuel Rico dijo que «seguramente hubo colapso en algunos hospitales concretos en algunos momentos concretos, pero el foco hay que ponerlo en las alternativas. Lo tremendo es que la Comunidad de Madrid tuvo tres alternativas para atender a los mayores y no utilizó ninguna. De hecho, a día de hoy, no han dado ninguna explicación de por qué no lo hicieron. Tenían IFEMA, donde sólo trasladaron 23 residentes; los hospitales privados, donde no llevaron a ningún residente que no tuviera seguro privado; y, aunque con menor capacidad, los hoteles medicalizados, donde trasladaron un total de cero pacientes».

Lo de IFEMA, para Reyero, fue «uno de los casos más sangrantes. ¿En qué cabeza cabe que tú montes un hospital de campaña y lo dediques a las personas con los síntomas más leves? Incluso sacaron pecho. Sólo murieron 16 personas en cuarenta y tantos días. Claro, no es que sanara mucha gente, sino que se llevaba a gente con síntomas muy leves. Era propaganda».

Fue, según Reyero, uno de los tres grandes bulos que propagó el gobierno madrileño durante la pandemia: «El primero el de los protocolos, que dijeron que no lo eran, que eran sólo borradores. El segundo es que IFEMA era un hospital en el que sanaba gente y el tercero es que Pablo Iglesias era el responsable de las residencias para quitarse la responsabilidad y culpar a otro». Reyero, que dimitió meses más tarde de ese gobierno, recordó aquellos días «de marzo y abril como los más oscuros de mi vida». También recordó Reyero que, según las estadísticas, Madrid fue la región con mayor exceso de muerte de Europa.

Intervino también Javier Cordón, que explicó que se ha creado la plataforma Verdad y Justicia «para que se sepa qué pasó». «Sólo quería subrayar que dos conquistas fundamentales de la humanidad, que han sido curar a quien lo necesita y ayudar a los más débiles, se rompieron aquí. No es sólo el número de fallecidos, sino lo que puede significar que una sociedad rompa con esto».

«Que se sepa qué pasó» es algo en lo que estaban todos los participantes. Como Lorena Morales, que recalcó que «es muy importante que no se olvide uno de los episodios más oscuros de nuestra historia reciente. Un gobierno, jugando a ser Dios, negó el derecho a ser atendidos en la sanidad pública a miles de personas, y les dejó abandonados en la muerte más cruel, porque ni paliativos tuvieron. Esto no se puede olvidar, porque como decía Manuel además tenían alternativas. Nos parece importante que esto siga estando presente. Por eso llevamos preguntas, mociones al parlamento. Pero PP y Vox hacen pinza para tumbarnos la comisión de investigación».

En parecidos términos se expresó Sonia López Guerra al decir que «caer en el silencio es caer en el olvido. Nuestro país sabe demasiado bien lo que es eso». Al igual que los demás ponentes, también denunció el estado de las residencias, «con plazas privatizadas que se gestionan desde fondos buitre. Los poderes públicos tenemos la obligación de velar por que se gestione bien. Estamos en una crisis de valores y de humanidad. El PP no es corrupto sólo por Gürtel o Kitchen, es corrupto por cómo ha gestionado las residencias de mayores, porque en plena pandemia estaban haciendo negocios y llevándose comisiones. Mientras se estaba muriendo gente, estaban pensando en el beneficio económico».

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